miércoles, 9 de noviembre de 2016

MARCO TULIO
Era un hermoso amanecer, en el que se palpaba de forma frágil el rocío en los pétalos de las delicadas rosas, tulipanes, azucenas y el olor fresco en los pinos cuando el viento soplaba.
Con sus brazos abiertos dando giros y con una gran sonrisa pintada en su rostro, Marco Tulio grita lo feliz que se siente de estar en ese lugar. Está  absorto que no logra percatarse del peligro que representa estar tan cerca del arroyo, aunque es poco profundo la corriente de sus aguas son muy rápidas.